La crianza no es un juego, ni dados lanzados al azar. Cuando crías, formas a un ser para batallar en un mundo caótico. Esfuérzate y házlo lo mejor posible.

Imagen: Susana D' Momo Maternidad








9 de enero de 2011

La primera adolescencia - Parte I

Siempre pensé que educar y criar sería sumamente complicado. Y aún más cuando no cuento con mucho apoyo para llevar a cabo menuda tarea, ya que me adhiero a la teoría de Laura Gutman y muchos otros, estamos genéticamente formados para vivir en grupos y comunidad, desteerrando esa teoría impuesta que la familia debe ser únicamente nuclear. 
El tema de las rabietas comienza a inundarme en un mar de situaciones difíciles de controlar algunas veces. Porque piensas siempre que esa personita jamás podrá hacer nada malo, malo entre comillas, ya que muchos vemos las rabietas y manifestación de frutración como algo políticamente incorrecto. ¿quién no ha hecho un berrinche -de acuerdo a su edad, obvio- en su vida? ¡Todos! Y cada vez me convezo de no somos quienes para imponerle a un niños cómo manejar su frustración y rabia, podemos ayudarlo a expresarla e incluso dándole herramientas para que las verbalice y así minimizarlas a lo largo del tiempo. 
En mi experiencia personal, Paula comienza a atravesar por esta etapa desde los 20 meses aproximadamentem cuando descubre que es autónoma, que es una ser humano distinto a mamá y que puede alcanzar destrezas inimaginables para ellas en su corto pasado. Cuando se encuentra con barreras, como por ejemplo, querer permanecer toda la noche (cuando me refiero a toda, es a TODA) jugando en el parque con sus amiguitas y llega la hora de entrar a dormir, aparecen sus rabietas. Quién no ha experimentado frsutración y rabia por querer hacer algo que disfruta y no poder seguir en ello porque es hora de dormir -por ejemplo-, sin embargo, no hay nadie que nos diga debes ir a dormir porque mañana hay trabajo así que deja lo que estás disfutando ya mismo. En el caso de los niños, sí. Cuentan con los padres o representantes que les dicen qué hacer, dónde, cómo y cuándo. 
Una manera de suavizar la rabieta por ese motivo de permanecer más tiempo fuera de casa es avisándole con antelación que pronto debemos irnos porque los niños deben ir a dormir, o, como disfruta tanto que le inventemos cuentos, me adelanto indicándole que llegó el momento de contar cuentos y debemos regresar. No con esto quiero decir que no siente rabia de regresar, pero suavizamos la situación. Algo que evito hacer es justificarla, cuando siente rabia me enfoco en ayudarla y no en qué pueda estar pensando mi vecina de su reacción. 
No voy a negar que en algunas oprtunidades he respondido a una rabieta de "ella" con  una de las "mías". Cuando caigo en ese error, reflexiono y me doy cuenta que no ayuda, todo lo contrario, empeora la situación porque se vuelve una lucha de imposiciones donde el niños las lleva todas de perder. Procuro mantenerme en silencio (en algunos casos), espero que su rabia merme, explico con palabras sencillas el por qué de la acción tomada por mami. Muchas veces, ella sola encuentra su serenidad y muchas otras con mi ayuda. Y a lo que siempre apelo es a bajarme a su altura, esto ayuda bastante porque físicamente no nos imponemos, sino que le indicamos al niño que estamos con él, que somos iguales.

2 comentarios:

  1. Recuerdo las "pataletas" de mis hijos. Fueron muy pocas pues al igual que tú siempre le ibamos diciendo lo que ocurriría. La primera pataleta fue trememda para nosotros. Mi marido y yo nos tomamos de las manos y nos contuvimos uno a otro esperando que mi hija se contuviera y que, además, no se hiriera. Lo intentó dos veces más y luego no volvimos a tener jamás una rabieta. Recuerdo que para nosotros fue muy angustiante.

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  2. Gracias por tu comentario.
    Y sí, es angustiante ver cómo nuestros pequeños no puede manejar sus frustraciones. Sin embargo, considero que la clave es la paciencia, si le mostramos hostilidad, asumirá que ésa es la forma de cómo deben actuar ante una situación difícil. Si por el contrario, apelamos a la sensatez y a la calma le brindaremos herramientas que le servirán en esos duros momentos.

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