Un lunes, Paula debía asistir a su consulta de niño sano con su pediatra. A ella, el consultorio del doctor, le parecía un parque de diversiones; no reparaba en tocar cuanto "cosito" se le atravesaba, no dejaba de corretear a cuanto niño veía, no paró de conversar con cuanta persona se le paraba en frente. Estaba bastante inquieta.
Una pareja de recién papás con su bebé de escasos 8 días de nacidos en brazos, no paraba de mirar a Paula con desconcierto. Se les notaba bastante incómodos y ofuscados por la agitada presencia de mi hija. Al cabo de unos extensos minutos en espera, no dudaron en lanzarme la pregunta: -¿Es así normalmente? No escatimé un sólo segundo en responder: -Sí, está llena de vida. Cuando esté sentada en una silla sin moverse me preocuparé porque sabré que algo le sucede. Por supuesto, la pareja no emitió comentario alguno y dejaron de observar a mi hija como la extraterrestre de la sala. Mantuve mi calma, nunca traté de justificarla, advirtiendo que por no haber hecho su siesta su comportamiento era tal. Un comportamiento de una niña normal, dispuesta a explorar el mundo, y ese mundo era el consultorio de su pediatra.
Una pareja de recién papás con su bebé de escasos 8 días de nacidos en brazos, no paraba de mirar a Paula con desconcierto. Se les notaba bastante incómodos y ofuscados por la agitada presencia de mi hija. Al cabo de unos extensos minutos en espera, no dudaron en lanzarme la pregunta: -¿Es así normalmente? No escatimé un sólo segundo en responder: -Sí, está llena de vida. Cuando esté sentada en una silla sin moverse me preocuparé porque sabré que algo le sucede. Por supuesto, la pareja no emitió comentario alguno y dejaron de observar a mi hija como la extraterrestre de la sala. Mantuve mi calma, nunca traté de justificarla, advirtiendo que por no haber hecho su siesta su comportamiento era tal. Un comportamiento de una niña normal, dispuesta a explorar el mundo, y ese mundo era el consultorio de su pediatra.
Es evidente, que esta sociedad espera algo de los niños que estos no pueden dar. Y no pueden dar porque va en contra de su natura. Consideramos que los niños deben permanecer quietos "sin molestarnos" y ni incomodar a nadie.
Permanecer callados y que sólo pronuncien palabra cuando se lo pedimos. Que se muevan si cuentan con nuestra aprobación. Entonces, no trajimos al mundo a seres humanos sino a robots.
Permanecer callados y que sólo pronuncien palabra cuando se lo pedimos. Que se muevan si cuentan con nuestra aprobación. Entonces, no trajimos al mundo a seres humanos sino a robots.
Soy una mamá que procuro integrarme con mi hija, evitando utilizar infinitos "NO". Cuando hace algo indebido, me mantengo serena, restándole importancia a los demás y en lo que pueden pensar de la acción de Paula; me enfoco en ella, en hacerle saber que lo que hizo estuvo mal. Evito justificarla ante otros. Entiendo que en algunas oportunidades nuestros hijos pueden llegar a inquietar, pero no por ello son "malos niños". He visto como hay padres que se avergüenzan de las actitudes de sus niños, dando explicaciones a terceros, amenazándolos inclusive porque les hacen pasar pena. En días pasados, en una peluquería infantil, un niño de aproximadamente 5 años lloraba porque le estaban cortando el cabello; la mamá y el papá, ambos, lo amenazaban con no darle ningún regalo de San Nicolás porque lloraba. Le insultaron, llamándolo tonto y que las niñas que estaban presente se burlarían. Pueden imaginar cómo se sentió ese niño. Más que humillado.
Aceptemos a nuestros niños tal y como son: tímidos u osados, pasivos o activos, callados o expresivos. De esa forma, fomentaremos su autoestima y su individualidad.
Aceptemos a nuestros niños tal y como son: tímidos u osados, pasivos o activos, callados o expresivos. De esa forma, fomentaremos su autoestima y su individualidad.



Tamara: me senti mas que identificada con tu relato. tengo una niña de 5 años que es un terremoto, y ami me encanta que lo sea!!! pero han habido varias ocasiones en las que senti que a los demas les molestaba que sea "tan inquieta"... creo que como vos decis...esperan un comportamiento que no es normal en un niño...alla ellos.
ResponderEliminarGracias por tu cometario, Brenda.
ResponderEliminarEn efecto, demos gracias a la vida que son niños sanos. Claro, inquietud que no afecte la paz y armonía del otro. Eso lo debemos tener claro.
Saludos desde Venezuela. :)